Los ataches son pequeños puntos o relieves de resina del mismo color que el diente que se colocan estratégicamente sobre la superficie dental y actúan como un “anclaje” que ayuda al alineador a realizar los movimientos planificados por el/la ortodoncista.
Su tamaño es mínimo, pero su función es clave: permiten que el tratamiento sea más eficaz y controlado, y que los dientes se muevan de forma precisa y eficaz.
Mejoran la precisión y eficacia del tratamiento
Sin los ataches, los alineadores no podrían ejercer la presión exacta para mover los dientes. Gracias a ellos, se mejora la precisión, el control y la eficacia del tratamiento, lo que se traduce en mejores resultados en menos tiempo.
Son discretos, del color del diente y casi invisibles
A simple vista, apenas se perciben. Están hechos de una resina del color del diente y su tamaño es muy pequeño. Solo en algunos casos pueden sentirse ligeramente al principio, pero enseguida el paciente se acostumbra.
No duelen y se colocan en pocos minutos
Su colocación es un procedimiento rápido, indoloro y completamente seguro. Además, se integran perfectamente en la rutina diaria, y solo notarás su presencia los primeros días hasta adaptarte al alineador.
Sobre su cuidado y mantenimiento
No requieren un mantenimiento especial más allá de una buena higiene bucodental diaria. Cepíllate después de cada comida, limpia bien los alineadores y acude a las revisiones pautadas por tu ortodoncista para asegurar que todo progresa correctamente.
Resultados: pequeños detalles, grandes cambios
Aunque discretos, los ataches hacen posible que los alineadores trabajen con la máxima eficacia. Son ese pequeño detalle que marca la diferencia entre un tratamiento funcional y un resultado realmente perfecto.